Hubiese andado descalzo un camino de cristales, de puntillas en charcos de ascuas y hasta la pata coja en mares de chinchetas, todas las millas que separasen nuestros labios.
Hice autoestop en un coche con miles de ganas de comerte la boca de cilindrada. Con todas las suspensiones posibles para agarrarse bien a las piedras del camino. Sin volante por que el rumbo era fijo. Tan solo tenia que ir hacia ti. Pero me faltó la gasolina. Tus ganas. Que me sorprendieras a mitad del camino con un ramo de primaveras debajo de cada una de tus ojeras. Que me plantases en el suelo con un beso regadera que nos mojase a los dos de más y más besos. Me faltó que hubieses hecho una milesima parte de todo lo que yo hice por ti y jamás supiste valorar.
Y sigo preguntandome como estuve tan ciego como para haber dado tanto a alguien que jamás se preocupo de mas por mi.
Ahora tengo los pies mas quemados, cortados y agujereados que nunca. Un coche que vale para llevarlo al desguace.Y un jardin de flores muertas que jamas floreceran en tus ojeras.
Algún día llegarán otras ojeras que revivirán el jardín. O quien sabe si talvez esas ojeras serán las suyas propias.
ResponderEliminarxo,
S.